domingo, 30 de noviembre de 2014

Sonidos del día a día

Calma. Todo está en calma a mi alrededor… o eso es lo que parece, o quiero creer. Ya no hay acordes por las noches… Sé que volverán, pero no sé quién será el artista qué los toque y acompañe con su voz a esos acordes que quedan por venir... O quizás, vuelva a recuperar ese disco de ese artista que no ha parado de sonar estos últimos meses y me ha sacado risas, lágrimas y hecho cantar al compás de sus canciones, eso sí, con mis gallitos... Pero de momento todo está en calma por las noches, aunque la MÚSICA sigue sonando durante el día.

Música. Que no deje nunca de sonar nunca. Si no has llorado o reído alguna vez con una canción o se te ha cortado la respiración con una melodía, perdóname, pero creo que tienes un verdadero problema. Háztelo mirar... ¡y rápido!

Leí una vez en la sección de “Cartas de los lectores” de uno de los periódicos gratuitos que te dan en la puerta del metro, la carta de una chica, que me sacó una sonrisa, y con la cual me sentí totalmente identificada, decía, más o menos, así: “Algunas canciones deberían de estar prohibidas cuándo una persona conduce, como por ejemplo, “Si tú no estás aquí”, de Rosana… Es verdad, cuándo vamos conduciendo y de repente suena una canción que hace que nos desgarremos la voz, ya cantemos mejor o peor, pero da igual, a nosotros, desde nuestro yo interno, sonamos cojonudamente bien, esa canción que se mete dentro de nosotros como si no hubiera nada más a nuestro alrededor y nos dejamos la piel llena de sentimientos cantado al compás de la música. Así es que en aquel momento, en lugar de imaginar a esa chica del periódico en su coche, me imaginé a mí misma en el mío cantando a todo volumen la canción de Los Rodríguez "Todavía una canción de amor" y pensando en esa persona que siempre me decía "Te debo aún una canción de amor"... Hoy día, son otras las canciones que me atraviesan cada vez que las escucho, pero hay una en especial de Alter Bridge, que me emociona a más no poder y es Blackbird. Las dos veces que he tenido la fortuna de verlos en directo y han tocado esta canción, me he dejado la voz, pero lo alucinante, es que las lágrimas me brotaban sin darme cuenta. Y es que esa canción... Se mete en lo más profundo de mí y no porque me recuerde a alguien en concreto, no, sino que me hace pensar en las personas que se han ido sin querer de nuestras vidas*.... ¡Ah! Qué se me va la pinza 😅.¿Y qué pasó con aquel chico que me robó el corazón hace años?… Por fortuna, lo volví a recuperar… mi corazón, del chico, no volví a saber nada y en ese sentido, sólo hay un SILENCIO agradable y reconfortante a más no poder.


Silencio. Además de la música, es un "sonido" increíblemente acogedor… a veces. Lo bonito de la vida, es aprender a saber escuchar, no sólo a las personas que nos rodean, sino también, al entorno en el que vivimos. El silencio a veces dice más, que miles de palabras. A veces callas por no ofender, o porque la respiración de la persona que se encuentra tumbada a tu lado, te envuelve, y no necesitas oír nada más, esa respiración rompe el silencio, pero también, el silencio la atrapa y hace que formes parte de él… El silencio que no me gusta, es aquel que se crea, cuando dos personas ya no tienen nada que decirse. Ese silencio no es “silencio”, al menos, para mí. Ese silencio es un muro que no deja pasar realmente las palabras que queremos decir en ese momento, como “ya no te quiero”, “he conocido a alguien”, “te quiero, pero como un amigo, ya no te deseo”, “te he engañado con otro”, “me he enamorado de mi mejor amiga”, “no soporto tu risa, ni que me toques", "todo aquello que me enamoró, ahora, lo odio”… Callamos para no hacer daño. Callamos para no discutir… Callamos tanto, que hacemos que el silencio pese y duela como un clavo ardiendo.

Adoro ciertos momentos de silencio en mi vida, ya que en muchos de ellos he sacado las mejores conclusiones sobre hechos vividos, pero reconozco que me encanta el instante que esos momentos de silencio se rompen con el sonido de una risa. No hay sonido más bonito, que las RISAS de las personas a las que quiero.

Risas¿Hay sonido más envolvente que el de la risa? Risa natural. Risa contagiosa. Risa provocativa. Risa embaucadora. Risa frenética. Risa porque sí. Risa cómplice. Risa a carcajadas. Risa de dos. Risa nerviosa. Risa sexy. Risa silenciosa. Risa entre amigos. Risa pasional. Risa entre hermanos. Risa infinita. Risa tonta. Risa envolvente. Risa chistosa. Risa provocadora. Risa, simplemente, maravillosa risa… A veces nos dejamos la piel por sacarle a alguien a quien queremos, una sonrisa, incluso, nos quedamos sin aliento, pero en el momento que su cara dibuja ese paréntesis hacia arriba, el esfuerzo ha merecido la pena, porque cada suspiro, empujón, tirón, consejo, palabra, mirada, ánimo o silencio han tenido su recompensa. Si te he hecho llorar alguna vez, lo siento de corazón, pero prometo compensarte con miles de momentos que llenaré de risas. De momento, espero que oigas el SUSURRO de mi voz, pidiéndote perdón por el daño hecho.


Susurros. ¡Ay! ¿Quién no ha susurrado alguna vez, para que nadie escuchara lo que tenías que decirle a otra persona? Susurros de complicidad. Susurros de otras personas para llamarme la atención, susurros de esa persona, para atraer tu atención y que te acercaras a él o ella. Susurros... Los más bonitos, son aquellos que vienen de las personas que queremos o aquellos que se dicen en la cama. Llamémosles, susurros eróticos, de amor o cómplices. Aquellos que no hacen falta que sean susurros, pero tú quieres que esa persona se acerque más a ti y no haya espacio ninguno entre vosotros. Aquellos momentos que empiezan con susurros y continúan para acabar en GRITOS de pasión.

Gritos. Tengo una voz que parece "que grita". Prometo desde aquí, que siempre pensé que mi voz era de tono suave. Hasta que tuve que admitir, que a veces, mi voz parece gritar. Lo peor de saber esto, es que no me gustan los gritos. Los gritos me molestan. Los gritos en ciertas circunstancias, me bloquean y me ponen de mal humor. Los gritos en una pelea, son ya el fin de lo que había que decir. Por supuesto, están los gritos de alegría, los gritos cuándo ves a alguien que hacía tiempo no veías, los gritos en el concierto de tu grupo favorito, los gritos de ánimo a tu equipo... Esos gritos, son todos los que quiero en mi vida. Esos gritos que hacen que cuándo estás en plena emoción y momento, los LATIDOS de nuestro corazón parece que griten más que el sonido de nuestra voz.

Latidos. ¿Cómo se acelera el corazón cuándo nos gusta alguien? ¿Cómo late? Parece no un caballo, sino una caballería al completo a galope… Cascos sonando a tropel. El corazón, que palpita cuándo el amor entra por la puerta, y se disipa cuándo éste salta por la ventana. El corazón es el órgano que hace que nos fluya la sangre por todo nuestro cuerpo. El corazón parece que se rompe, cuando alguien a quién queremos muere, o se marcha sin decir adiós, o nos dice aquello que no queremos oír, o vemos lo que no queríamos ver… El corazón no se rompe, sino que se hace más fuerte, aprende de lo que vivimos y crece, incluso, en los momentos duros. Aunque es verdad, que el corazón resplandece cuándo somos felices, por lo que SOLLOZA por ser feliz a cada instante en nuestra vida.


Sollozos. Normalmente vienen acompañados de lágrimas. Sollozamos cuándo no queremos que nadie nos vea llorar y entonces ahogamos todo lo que tiene que salir en ese momento, y lo guardamos para cuándo estemos solos y nadie nos vea y nos oiga. Sollozas, cuándo dejas de respirar, porque se te han escapado esos sueños perseguidos entre los dedos. Sollozas, porque el proyecto que tenías entre manos se ha caído y tú, no has podido hacer nada. Aunque hay algunos sollozos, que empiezan a salir de tu cuerpo, y empiezas a temblar en un momento dado y terminas riendo. Sobre todo, en ese momento, que lo ves todo negro y de repente ese alguien que está a tu lado, te abraza y te dice, todo va a salir bien, si quieres que todo salga bien, todo saldrá bien. No lo olvides, QUERER, es poder.

Te quiero. Dos palabras que cuándo se unen y salen de la persona amada, son el sonido más bonito que puedas escuchar, y que si se acompañan de besos, mucho mejor... Pero, ¡ey! También es precioso un te quiero de una amiga, de un amigo, de tu madre, de tu padre, de tu hermana, de tu hijo/a, de alguien que te aprecia y de alguien que necesitas en tu vida y a quién quieres. Tengo un amigo, que me dijo un día, que a él no le gusta oír "te quiero" de su pareja, porque a veces parece que es como si fuera una losa encima de sus hombros. Al oír "te quiero", parece que le debamos algo a la otra persona, es como estar en una constante cuerda floja... Yo, que me perdone mi amigo (al que quiero a rabiar), no estoy de acuerdo con su teoría, aunque pueda entender en el fondo, lo que quiere decir. Cuándo he dicho "te quiero", lo he dicho de corazón. Lo he dicho porque lo sentía. A los amigos que les he dicho "te quiero", la gran mayoría, siguen en mi vida. Decir te quiero, es bueno, ya que prefiero decirlo a un día darme la vuelta y ver que esa persona ya no está a mi lado y quizás nunca supo lo que sentía. Así que si eres alguien que ha estado, está y continúa en mi vida y nunca te lo he dicho, pues "TE QUIERO" y  que espero que sigas formando parte de mi pequeña, pero maravillosa, historia.

Infinitos sonidos que van creando la banda sonora de nuestra vida. En la mía procuro que haya de todos y cada uno de ellos. Algunos sonidos no aparecen aquí, como el sonido de Mancha, sus ladridos de alegría, miedo o de aviso, sus sollozos por la comida, y los últimos que ha añadido a nuestra vida, sus ronquidos... La edad,  que no perdona, pobreta mía, jijij. Pero sin lugar a dudas, el sonido que más me gusta, aún, no existe, ya que de momento, eres uno de mis sueños realizables, y sé, que el día que te oiga, mi banda sonora será infinitamente maravillosa.


PD: Por las noches, ya no hay tanta calma, pues he vuelto a recuperar el disco que dejé de escuchar meses atrás, pero he añadido nuevos artistas a la lista de reproducción, aunque sigue siendo, mi artista favorito.

*: Me he permitido actualizar este párrafo en el 2018, porque esta canción me ha acompañado estos últimos meses de una manera tan brutal, que siento que siempre ha estado en mi vida.

domingo, 9 de noviembre de 2014

¿A qué hora sacas tú, tu basura?

Te resultará una pregunta inusual para que te la haga por aquí, pero el otro día paseando a Mancha, a las 10 de la noche (o cómo se escribiría en inglés, 10 Post Meridian), es cuándo en mi pueblo sacan la basura la gran mayoría de personas, ya sean de la cultura que sean, porque “tirar la basura”, no entiende de religión, política, ideas o pensamientos.
  

Y bien, ¿a qué hora sacas tú la basura? ¿En qué momento del día? Según la normativa del país en el que vivo, la basura se debería sacar entre las 19 h y las 23 h, pero… ¿y la basura de la cabeza y el corazón? ¿Tienes un momento concreto del día para tirarla? O ¿eres de los que la acumula y cuándo empieza a oler, la saca? O mejor… ¿eres de los que la esconde debajo del sofá? (¡Espero que no!)… Y ¿reciclas? Y cuándo lo haces, ¿te haces un lío como yo? Tranquilo, lo importante, es no dejar de hacerlo e ir mejorando nuestras técnicas de reciclaje con el tiempo. 

Es verdad, la basura de casa se suele sacar por la noche. Pero, la basura del corazón y de la cabeza, la solemos sacar cuando menos deberíamos, casi siempre, cuando nos encontramos en un mal momento y es cuándo todos esos sentimientos opacos que tenemos dentro se nos caen encima y empezamos a oler mal por todos lados y desconfiamos de lo que nos rodea, preguntándonos ¿será verdad? O ¿me habrán vuelto a tomar el pelo?

Intento sacar la basura de mi cabeza antes que la del corazón… ¿o es al revés? El caso, es que cuando pienso que ya no tengo “mierda” acumulada sobre un tema, me vuelve a venir un tufillo que habita en mi memoria y me descoloca… Y es que manda narices, nunca mejor dicho, que algunos malos olores, se empeñan en volver, y vuelven, casi siempre, porque tropezamos con una bolsa de basura olvidada en el rellano y al tropezarnos con ella, el mal olor de ésta sale y nos revuelve el corazón y la cabeza (y también, el estómago)... Así que en ese momento, cuando empezamos a dar traspiés y saltitos para no caer, después de recuperar el equilibrio, deberíamos coger esa bolsa y echarla en el primer contenedor que encontráramos, así ese olor, ya no volverá a molestarnos... Lo sé, es fácil decirlo, pero soy consciente que es difícil desprenderse de algunos recuerdos que se acumulan y forman parte de nuestra basura emocional.

Llevo unas semanas en las que he tenido picos de altura equivalentes al Everest y bajones, que me han hecho acercarme al epicentro de la Tierra… Emocionalmente hablando, claro está… Conclusión: me he dado cuenta que no estoy preparada para estar con nadie. Creo que debajo de mi sofá queda basura que escondí hace años y por más que llevo un par de años limpiando, la escoba no llega hasta ella… Por lo que he decidido, comprarme una escoba más larga y con la cabeza más grande y plana, para que no quede una sola pelusilla… Aunque pensándolo bien, voy a cambiar el sofá de sitio, y así no hay duda, que bajo él, no quedará nada.... Y sí, de acuerdo, pelusas debajo del sofá, esté en el sitio que esté, siempre nos encontraremos, pero nosotros decidimos, si nos molestan, más o menos.


Si me permites, te doy algunos consejos para sacar tu basura:
  • Aprende a separar, es decir, recicla bien: el plástico con el plástico, el papel con el papel, el vidrio con el vidrio y así con cualquier otro material reciclable… Y relax, que todos nos hacemos un lío al principio y no sabemos dónde van los tetrabriks, las bombillas, las pilas, el cartón, el plástico que parece papel… Aprende despacito, pero con buena letra… No dejes de aplicar este punto a tu basura emocional, aprende de tu vida, aprende de tu pasado, para recibir al futuro con los brazos abiertos, aprende a vivir el presente, ya que es lo que realmente tienes ahora entre tus manos.
  • Si la basura empieza a oler... ¡SÁCALA! No dejes que ese “tufo” se extienda por toda tu casa y te persiga por todos lados. Este consejo también va por tu basura emocional… Y vale, si empieza a oler mucho, y son las 2 de la tarde, de acuerdo, no es lo ideal, ya que no deberíamos por respeto a los demás, pero antes de que ese olor te asfixie y ahogue, tírala al contenedor, pero ¡ey! no te acostumbres y la próxima vez, sácala cuando deberías, antes de que empiece a oler, ya que a nadie nos gusta oler ni la basura propia, ni la de otros.

  • Ten en cuenta, que veces aquello que tú consideras como basura, hay gente que lo ve como un tesoro, así que sé objetivo con aquello que vas a tirar, y si ves que puede seguir utilizándose, por favor, no lo tires, regálalo o dónalo a una ONG, pues con seguridad habrá personas que se beneficien de lo que tú ya no quieres , uses o no te pongas… Y sí, también puedes aplicarlo a tus residuos emocionales, si ves que alguien está pasando por algo parecido a ti, no dudes en tirarle algún consejo de tu experiencia, porque seguro que aprende de lo que tú has vivido.
  • Y si hace tiempo que no haces limpieza en la casa de tu vida, haz como yo, y empieza a tirar todo aquello que te crea un malestar en tu día a día. Y por basura, me refiero a todo aquello que no te aporta nada, sólo te acumula peso en la mochila que todos llevamos en la espalda.

En fin, procura no acumular basura, sea del tipo que sea, y sácala cuando tengas que hacerlo, y por supuesto, piensa en tu entorno y recicla, que es sano en todos los sentidos... Pero sé íntegro y no dejes tu basura en manos de otros, no cargues con tu basura a los demás


Así que... ¿te animas a tirar tu basura (sea del tipo que sea) en el contenedor y momento adecuados? Yo, estoy en ello.